Riesgo de violencia laboral en el domicilio.

Trabajar en el domicilio se ha convertido en una práctica habitual para muchos profesionales de la salud. El ámbito familiar favorece la relación profesional-paciente y puede generar en ambos un alto grado de satisfacción. La cercanía en el trato hace que muchos profesionales perciban el domicilio como un lugar de trabajo agradable, libre de muchas de las hostilidades propias de un hospital. Pero ¿quién no se ha sentido amenazado en alguna ocasión durante una visita a domicilio? Un pasillo oscuro, un familiar ebrio, un paciente psiquiátrico que nos mira con desafío, alguien que se pone agresivo, o un perro que ladra de forma incesante enseñando sus colmillos. Por no hablar de insinuaciones de carácter sexual.

Trabajar en la casa de los pacientes es una actividad no exenta de riesgos. En este entorno los profesionales pueden verse afectados por situaciones de violencia laboral, especialmente el personal de enfermería, para quien resulta más habitual realizar visitas en solitario o por las noches que para el personal médico. Este riesgo aumenta a medida que se extiende la actividad de los servicios de hospitalización a domicilio y obliga a adoptar medidas que garanticen la seguridad de los profesionales.

Identificar las situaciones de riesgo es el primer paso para prevenir la violencia en el domicilio. Se generan situaciones de riesgo cuando se trabaja con pacientes intoxicados por drogas, con historial de comportamiento agresivo o actitudes desafiantes; si presentan enfermedades que pueden resultar en comportamientos violentos; cuando se trabaja por la noche o en solitario; cuando se manejan medicamentos, dinero o se utiliza equipamiento costoso; y cuando el paciente se niega a recibir la atención sanitaria.

En todos los casos, la prevención del riesgo de violencia laboral se base en una adecuada preparación de las visitas y del desplazamiento hasta y desde el domicilio. Informar a un supervisor o compañero antes de la visita sobre dirección y número de teléfono de destino, hora de salida y hora prevista de regreso y número de teléfono móvil del profesional, son solo algunas medidas útiles para anticiparse a situaciones de riesgo.

También resulta útil evitar el estacionamiento en lugares poco iluminados, disponer de cobertura móvil adecuada, y asegurar que los animales sueltos están atados antes de entrar en la propiedad del paciente.

Siempre que resulte posible se debe ir acompañado, incluso con personal de seguridad si ya se ha detectado una situación de riesgo potencial. También es importante evitar las visitas por la noche o de madrugada, y que los profesionales lleven con ellos determinados fármacos, dispositivos costosos u objetos de valor. Se debe cancelar la visita si se detecta un comportamiento de alto riesgo y buscar otro lugar más seguro en el que atender al paciente en caso de necesidad.

Todas estas y otras medidas deben ir acompañadas de una política de gestión de la violencia en el domicilio y de la adopción de medidas adecuadas después de sufrir situaciones de violencia laboral.

Aquí os dejo varios en enlaces a documentos que abordan este asunto y que ofrecen recomendaciones a tener muy en cuenta.

 

Working safely in visiting health services: A handbook for workplaces

A guide to working safely in people’s homes