Por qué la hospitalización a domicilio dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad.

Es inevitable nombrar ‘hospitalización a domicilio’ y no pensar en sus innumerables ventajas. Más comodidad para los pacientes y menos coste es lo primero que le viene a la cabeza a cualquiera que se le explique en qué consiste este modelo asistencial. Pero la hospitalización a domicilio ofrece diversas ventajas más, y su importancia depende la perspectiva del quien las valora. Para la familia lo más importante puede ser evitar los desplazamientos, para el gestor disponer de más camas libres para afrontar periodos de sobreocupación. Identificar los beneficios nos puede ayudar a diseñar el servicio de hospitalización a domicilio que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

Quien haya pasado por la experiencia de estar ingresado en un hospital conoce perfectamente cuales son sus inconvenientes: comidas insípidas, frecuentes interrupciones del descanso nocturno, y muchas horas sin nada que hacer. Para el paciente la hospitalización a domicilio permite mejorar la experiencia frente a su problema de salud: mayor comodidad e intimidad, dormir sin interrupciones, baño propio, comidas más elaboradas, un sofá en el que tumbarse, y tener al alcance todas las opciones de entretenimiento, por no hablar de la posibilidad de realizar pequeños paseos al aire libre. Para otros, seguir el tratamiento en el domicilio les permite incorporarse a las rutinas del trabajo desde casa.

Para las familias, la hospitalización a domicilio supone disminuir la distorsión que genera un ingreso hospitalario. Se reducen los tiempos dedicados a desplazamientos y acompañamientos y permite retomar sin interferencias muchas de las obligaciones cotidianas. Un caso especial es el del cuidador, que no solo no vive la hospitalización a domicilio como una carga, sino que gracias a este modelo se siente más partícipe del proceso asistencial y de los cuidados y atenciones que se proporcionan al paciente.

Para los profesionales de la salud el principal beneficio consiste en obtener resultados clínicos iguales o superiores a los de la hospitalización tradicional. Se conocen estudios en los que se observa menos casos de delirio y desorientación, retención urinaria y estreñimiento, así como un menor riesgo de contraer infecciones de origen hospitalario. Cuando se compara con la hospitalización convencional, la hospitalización a domicilio ha puesto de manifiesto que los pacientes sufren menos deterioro funcional. En ocasiones incluso se ha observado reducción en la tasa de mortalidad.

Las clínicas y hospitales perciben en la hospitalización a domicilio una oportunidad para realizar una gestión más eficiente del recurso ‘cama’ hospitalaria con el fin de afrontar periodos de sobreocupación o el cierre temporal de camas. También, la posibilidad de tratar en el domicilio infecciones por microorganismos multirresistentes que precisan aislamiento, permite habilitar camas en los centros con más de una cama por habitación.

El financiador de los servicios de hospitalización es otro de los beneficiados por un modelo de atención que hoy en día plantea pocas dudas sobre su menor coste. El ahorro de la hospitalización a domicilio con respecto a la hospitalización convencional puede alcanzar cifras del 20% al 70% según diversas publicaciones. También se ha observado que los pacientes atendidos en hospitalización a domicilio necesitan con menor frecuencia el ingreso en centros para enfermos crónicos y residencias de ancianos. Por tanto, además de una mejora en la calidad, la hospitalización a domicilio ofrece al sistema sanitario una magnífica oportunidad de apostar por la sostenibilidad.

Para proveedores de productos y servicios que desarrollan parte de su actividad comercial alrededor de la hospitalización a domicilio este modelo asistencial representa la posibilidad de y potenciar sus líneas de negocio.

Con todos estos argumentos sobre la mesa resulta difícil entender por qué hay quienes se resisten a apostar por la hospitalización a domicilio. En el futuro la hospitalización a domicilio dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad. No hay duda que se trata de un modelo asistencial que debe afrontar algunos retos (como todos), para el que es difícil encontrar profesionales cualificados, que necesita de una inversión inicial, y que es necesario dimensionar convenientemente para que no se convierta en un fiasco. Pero hoy en día hay cuerpo de conocimiento suficiente para diseñar servicios de hospitalización a domicilio que garanticen la eficacia y el uso eficiente de los recursos. Si a alguien le quedan dudas no tiene más que informarse y consultar a quienes ya han convertido sus servicios de hospitalización a domicilio en experiencias de éxito.